lunes, 27 de junio de 2011

Como anillo al pelo

Se trata de quedar bien, de aparentar lo que no encaja con la personalidad. Fingir una confianza inexistente y una amabilidad creada.

Me han engañado. Crecí con películas de animales que hablan, personas azules y árboles que trabajan más que yo.

El final feliz se caracteriza por la poca falta de comunicación o como manera fácil de salir de un asunto.

Oh dios! El asunto.

Las princesas me pedían ser como ellas y los de Star Wars me perseguían. La navidad me ha vuelto materialista, sea Papa Noel, los padres o el gnomo que está a mi lado, tengo regalos.

Es posible que mi imaginación esté alterada, pero prefiero mirar tal pantalla.

“Sí quiero”, y después ser una loba-bragassucias.

“Amigas para siempre”, y después ignorarte como las olivas a mi paladar.

“Nunca haré eso”, y fumar como un ganjaman.

“Ahora me pondré de verdad”, no quiero saber en qué te pondrás.

“Que corta va la chica”, y ser su amiga corta.

Se trata de mirar la caja tonta, se está más guapa sin hablar. Fácil de comprobar.

domingo, 29 de mayo de 2011

Epíteto de un amor cobarde y drogadamente punzante.

En un aprieto estuve. Su corazón palpitaba por el simple hecho de que no solo corría sangre por sus venas, sino también sentimientos encerrados en glóbulos rojos.

Antes de formar parte de su cuerpo y controlarlo, se formuló una pregunta. Yo simplemente fui la consecuencia.

“Ese amor. Mi amor llenó mi corazón. Y amparado estuve de los desarreglos que el despertar de las pasiones arroja a la juventud. Sin decírselo, la amé.

Ambos corazones hablaron mucho tiempo antes que nuestras lenguas. Hasta que supe que también me amaba. Para al fin, encontrarme en esa situación que se puede calificar como conquistador del mundo.

Mi almohada me libraba en la noche de visiones que avasallaban mi corazón.

Luché contra los celos y mi orgullo continuó con mi amor. ¡Tenía celos!

Supe que no hay dignidad delante de una pasión verdadera, y la mía lo era tanto que vivirá cuanto yo viva.

Mi dignidad estaba desnutrida ante una pasión verdadera, y la mía lo era tanto que vivirá cuanto yo viva.

Se mudó mi amor en una pasión. En una pasión sin límites para reconquistar mi corazón.

Mi amor me puso una venda en los ojos, que me impedía ver la frialdad de los otros.”

Desde que aparecí en su vida, supe que era un cobarde. Mas ya corro también por sus venas cada vez que se pregunta: “¿Qué es la pasión si la dejé escapar?”.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cabalgando en mi unicornio y mi limonada de limón

Increíblemente increíble cuando se posee cultura y ha sido instruido. Y cuando se está dotado de inteligencia. Se debe a que adquirimos un conjunto de conocimientos e ideas gracias a la lectura, el estudio y el trabajo. Además, tenemos la capacidad de aprender, razonar y comprender. Aunque en algunos casos parezca lo contrario.


Increíblemente increíble cuando dices que estudias números o letras. Depende de lo que digas, te estarán haciendo una estadística de tu nivel de cultura y/o de inteligencia.


Increíblemente increíble cómo cambian las personas cuando hablan de otra sin tener una cultura de dicha persona y actuando con poca inteligencia al respecto. Igual que se actúa con poco conocimiento de lo que pasa cada día.


Una crisis detrás de otra. Yo también tengo crisis. Pero parece que hay que ponerle un adjetivo para que quede claro como estamos de mal. En mi caso, podría decirse que es personal.


Y solo nos limitamos a quejarnos y no hacer nada. Quejarnos de lo que no hemos podido hacer en el día, de que falta tiempo o quejarnos de cualquier hecho con tal de ser el centro y la víctima.


En cambio, podemos salir los fines de semana. ¡Qué cojones! Y entre semana. Tener modelitos de ropa para cada día, aunque seamos los más innovadores, ingeniosos y creativos.


¿A qué se debe que una percepción que no se ajusta tenga tanto éxito? En parte al narcicismo pavoroso de una edad de oro.


La percepción sesgada de la propia juventud de confundir con los que escriben y leen, junto con la lectura acelerada de un informe, han contribuido a una famosa sensación de crisis.


“En Chile hay chilenos. Comen enchiladas. ¿Y por qué son pobres? Porque no hay recursos. ¿Y cuestionas que soy culto?”

miércoles, 4 de mayo de 2011

Incredulando viene de incrédulo

Ya no sabía qué les gustaba y se llevaba la mayor desazón de todos.

La culpa es de la vaca. Es preferible culpar a la vaca. Mejor así, nadie sale ileso. Aunque en verdad, quien sobrevive es la vaca y no tiene nada que ver.

De todos los animales, he cogido la vaca porque sí.

Lo natural se hace querer y la naturaleza ha hecho al hombre torpe y con pecados varios. Quien es el listo que se cree que nace sabiendo, es la definición de incrédulo.

Los errores, lo descuidado, lo inquieto y lo desorganizado hace que seamos apartados, cuando en verdad hace que nos acerquemos más

Ya lo decía Homer J.Simpson en algún capítulo cuyo nombre no puedo recordar “No soy mucho de fiar, pero sé querer.”

Como ni sabía qué les gustaba, preparó uno de aquellos desayunos. Sí, esos desayunos que en la bandeja te encuentras tostadas, mantequilla, mermelada, un zumo de naranja, un plátano, la leche, el chocolate, el café y una flor. También incluye el sol alumbrando las paredes blancas impidiendo abrir los ojos.

Llueve, las paredes están sin pintar, son verdes, se comieron la flor y un yogur después.

Con la mano en el corazón, dijo adiós.

martes, 3 de mayo de 2011

Crítica a mis extrañas de mis entrañas

Es agradable y delicioso el té cuando se toma en buena compañía. Hasta parece que le sobra azúcar y ni siquiera se le ha puesto.

Cogiendo la taza como los ingleses, teniendo el dedo pequeño más expresivo que en otras ocasiones. A medida, que se va acercando la taza a los labios, se hace que la mirada sea visible para que sepan que estás escuchando. Que sepan que ríes y sonríes con la mirada.

Es desagradable y fastidioso el té cuando lo tomas con extraños que se pensaba que eran buena compañía. Debe ponerle cuatro bolsas de azúcar, aunque sea a una taza vacía.

Ya no se coge la taza con estilo. Mientras se toma el té, la mirada ya no es visible. Le dicen algo que le dan ganas de devolver. Se limita a decir que sí sonriendo, mirando la taza sin té y sin azúcar.

viernes, 22 de abril de 2011

Silenciosa claustrofobia subterránea

Siguiente parada y ya quedan cinco. Sentada en el suelo a medianoche en el metro. Mis lágrimas continúan su curso. Parecía que necesitara un abrazo.

Lluvia sobre los hombros. Desfilan por mi mejilla y más tarde por mi seno una vida de falsa solitud, todos esos escritos recluidos, todos esos inviernos de enfermedad, todas esas tardes a un despreciado sol. Y lloro, lloro sin contener una lágrima de felicidad, una lágrima cálida y hermosa, mientras alrededor no hay más que la sensación de miradas ajenas en cuya compañía me siento observada y que, me rodean. Me pongo a llorar bajito y despacio.

Me levanto. Me miro en el reflejo de la ventana. Yo. Delante de mí, sin capas de mentira ni sonrisas que no lo son. Sincera y clara. Me miro y me fijo en cada detalle de mi cara. Y vuelvo a llorar.

Dentro de mi reflejo, emotividad, siempre esto, demasiada emotividad. Y me gustaría que todos los del vagón me dijeran bien fuerte lo que yo misma no me creo. Otros días, me veo como una extraña i sufro estar delante de una desconocida. Suerte de la tecnología, y nadie se fija en mí. Suerte de la gente social en sus redes sociales.

Cada vez quedan menos paradas. Me siento perdida. Sé que tengo que ir a casa. Pero busco un abrazo.

Mi cabeza se balanceaba al compás del vaivén del metro mientras la música del hombre tocando la guitarra se centraba en mi cabeza. Y volvía a mirar por la ventana.
Todo seguía su curso, hasta que mientras apoyada en la ventana, supuestamente tenía que verme a mí y no a otra persona detrás. Me cogió el brazo, me agarró como tal pasión. Me quedaba una parada. Y me abrazó.

Ahora tengo mi propia música.

Ahora mis ojos brillan y resultan atractivos.

Ahora no me siento sola, ya me quedo mejor con el chico del abrazo fuera del subterráneo. Y que me coja de la mano y me enseñe lo que hay fuera. Ya no tengo miedo.

Jolie, Relats curts TMB'11

domingo, 27 de marzo de 2011

Primavera perdida con paranoia simulando pérdida

Llevaba tiempo esperándote. Dónde te habías escondido? Sí, escondido. Te escapaste. Traidora. Juraba que no volvería a saber de ti. Has vuelto a aparecer en un intervalo de tiempo muy favorecedor para mí. Siempre haces lo mismo. Que quieres, que me destruya por dentro? Tranquila, esta vez te haré un despedida como te la mereces. Y así podré decir que te tuve dos veces, y no una tercera.
Me invades y me sofocas. El sentimiento de Pérdida me persigue, pero tú, ya no me asustas querida Paranoia. Se que vais de la mano, y que tenéis relación con el hecho de que ande con Perdida. Hacer tríos os debe dar placer, y lo se, porque siento como os aprovecháis de mi.
Llevo noches pensando en ti, como tal enamorada. Te imagino viviendo conmigo y compartiendo momentos.
A pesar de que no es primera vez que me acompañas, pensaba que no volverías con tanta energía. Siento que volverá a pasarme lo mismo y me dejen a pedacitos.
Paranoia, no invites a Celosía a un té. Sabes que no me atrae su manera de ser y me cuesta entablar conversación con ella. Puede que a ambas nos guste el té, pero no el mismo.
Odio cuando me coges de la mano y me lleves a otro lado donde no quiero. Sabía que eras tú. La que guiaba mis piernas a cualquier lado poco agradable a mi ser.
Tú hiciste que conociera a Dónde. Me he hecho muy amiga de él. Al menos ahora puedo decir que conozco otras cosas, aunque no encajen para nada conmigo.
Me siento con Perdida y conversamos. Podría decirse que formamos oraciones pero no intercambiamos información. Cada cual anda con su tema, cada cual tan perdida.
Adoro que seas sociable, Paranoia. Hasta te pareces a mí un poco. Igual que se que te gusta viajar, como a mí. Así que te acabo de comprar un pasaje a Groenlandia. Hace frío, bastante, pero a lo mejor te congelas y podré conservarte en la nevera como reliquia.
Del resto de conocidos tuyos, bueno, alguna vez debo ser desagradable y antipática.
Lo que te voy a decir no te gustará, pero me estoy dejando querer.