martes, 20 de marzo de 2012

Ni un beso daría al viento

No he dejado un momento de amarte,

ni cuando sale la luna por la mañana, ni el sol por la noche.

Sueño con tus abrazos y la luna me contempla,

sueño con tus besos, y el viento me lleva.

Nada he de pedirte para que el silencio me lleve a ti.

No ha dejado mi corazón de pedirte que vuelvas,

ni cuando despierta almas, ni cuando pide irse al horizonte.

Sueño con tus caricias y el sudor me atrae,

sueño con tu cariño y los labios me atraen.

No ha soñado nunca mi corazón en lo que tu sonrisa me pide.

No he dejado de luchar por despertarme a tu lado,

pero perdóname si algún día no me ves

ni cuando sale la luna por la noche, ni el sol por la mañana.

domingo, 12 de febrero de 2012

Lo que Pinocho no nos dijo

Existe una frase que se puede usar en muchas ocasiones, tanto incómodas como cómodas. La típica frase que, según películas, se pronuncia cuando pillan a la pareja de un protagonista con otra persona en la cama y dicen: No es lo que parece.

Otra posible situación es cuando nos damos por listos y calificamos a alguien en la primera presentación social. Uno no solo conoce a Cenicienta antes de ir preciosa a la fiesta de la noche antes de la medianoche. También se pudo conocer más adelante y con el paso del tiempo que es una bella persona.

Pues bien, esta frase también sale de la pantalla para meterse en la boca de los protagonistas de la realidad. Pero la realidad a veces no es la que nosotros creemos. Igual que en la película el protagonista creía que su relación de pareja iba bien y de repente se encuentra con media orgía en su cama. O ve a una triste y tímida persona que solo friega y no se cuida nada.

Por supuesto no se usa solo para situaciones de cama o de presentaciones, sino también en cualquier otra. Aunque a veces no siempre se interpreta bien. También se usa cuando alguien dice que lo ve en verdad no es lo que parece. Pobre. ¿Puede ser que esta frase de película nos haya marcado tanto? ¿Ahora como puede actuar este participante para que le crea el otro?

Tal vez, intentado no hacer gestos que lo califiquen de mentiroso o tirarse al suelo a suplicarle que el que está engañado es el otro. Quizás, dejando que pase el tiempo y que el otro se pierda como es de simpática y graciosa la princesa.

Nos encanta esta frase, su uso digo. Ahora si es mentira o verdad, ya se verá en la situación. Pero, poniéndonos en el lugar de la cama, ¿no somos mayorcitos para que nos crezca la nariz y no otra parte del cuerpo?

miércoles, 1 de febrero de 2012

Mi sexo es verdadero

Después de ver que en mi expediente académico mi sexo era hombre, decidí tomar partido y ver las cosas de otra manera.

Tal vez, vieron mi manera de ser, a veces más masculina que femenina. Me gusta el fútbol, me gusta hacer el manta y beber cerveza. Pero aquí está el problema: los tópicos nos marcan.

Viejos tiempos han pasado y ahora podemos aprovechar de vestirnos como queramos y/o maquillarnos. Llevar camisetas de pico, pantalones cortos y peinados “perfectos”, todo esto sin tener en cuenta el sexo.

Los tacones estilizan, pero no por eso la hace más femenina. Y la manera de hablar tosca y fortachona, no lo hacen más masculino. También, las típicas “bromas” de “eres una niña” o “no te sientes como un hombre”.

Por otra parte, de pequeños ya nos empiezan a regalar juguetes –podría decir-se así – adecuados. Muñecas o coches. Yo tuve muchas muñecas y a la vez me gustaba jugar con coches, aunque no los tuve.

Cabe destacar que después en casa, cuando uno está solo o sola hace lo que quiere como tirarse eructos, peinarse, tirarse pedos o ponerse ropa ajustada. Porque al fin y al cabo, la apariencia siempre ha sido, lo es y será importante.

Debe sonar cursi pero la cuestión es que uno se tiene que sentir bien o, para los amigos, sexy. Y aunque mi sexo “escrito” fuera erróneo, solo tienen que ver mis curvas hasta llegar a la entrepierna y dicen todo lo contrario.

miércoles, 18 de enero de 2012

Soñando soñé con aquél que no estaba en mi cama

¿Te imaginas que la pregunta que te cambiara la vida te la hicieran en un sueño?

Él es un excéntrico de temperamento artístico, puede pasar de estar triste a estar contento. Pero cuando estaban juntos en el silencio de las calles por la noche, doblaban la esquina y desaparecían entre las sombras.

Los ojos chispeantes de emoción de ambos, vertían las aventuras del amanecer mediante palabras soñadoras, como si fuera poesía.

Pero ella es demasiado decente y le preocupa demasiado el hecho de disgustar a sus padres. No supo actuar delante de aquella pregunta. Su carácter es demasiado dulce para su propio bien. Siempre ha sido una cobarde, por eso todos la quieren. Por mucho que se entusiasmara preparándose para dejar caer una revelación, en su interior no tenía mucho sentido.

Lo único en lo que sabe creer es en los sueños. No quiere tener un todopoderoso en un altar si nunca la ha invitado a un café.

“Quieres volver conmigo?”

miércoles, 4 de enero de 2012

Palabras que intentan decir nada

He pensado cambiar el mundo a tu lado para crearlo a nuestra manera. Pero me cogiste de la mano y luchaste contra lo irracional y el tiempo, el cariño y el Amor. Me llevaste donde la luna me sonreía y donde cada beso era una lágrima. Donde tus caricias son fuego y donde tus abrazos me llevan como el agua.

He pensado decirte lo que me importas. Lo que experimento en tus hombros empapados en sudor creando una agradable sensación de frescor. No logro explicarlo, pero durante el momento, veo tus ojos en busca de la descarga de mis sentimientos.

He pensado que cada época que vivo recluida en despreciados días gritaría a los cuatro vientos mi falsa solitud. Cada palabra que gritara y cada lágrima derramada serian de felicidad, cálidas y hermosas, mientras a mi alrededor se encuentra la sensación de tu mirada en cuya compañía me siento querida.

He pensado que no me perderás porque mis lágrimas y tus besos están dentro de mi historia favorita.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Documental personificado

" Se abre el telón,
se ven cocodrilos.
Se cierra el telón.
Se abre el telón,
ahora toman el té y conspiran. "


Los dientes de los cocodrilos, tan blancos y perfectamente afilados, cuando muerden dejan la mayor herida de todas. Es feo dar la espalda. Son muy elegantes, pero es mejor darles la espalda aunque no sea la mejor manera. No hay que temer a los dientes bonitos y brillantes, se deben mirar por encima. Nos engañan.
Esa piel tan exótica con ese color tan espectacular, no es lo que parece. Parecen buenos solo por la apariencia. La cuestión es acercarse y verás. ¡Sorpresa! Te devoran toda la realidad.
¿Acaso debes estar viviendo un mundo paralelo donde todo es lo que no es? Lo han hecho así, lo han forzado así.
No merecemos que nos engañen.
Y si hay cocodrilos en alguna vida, tan inteligentes para lo que quieren, quiero que devoren bien.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La ausencia de la luna y la presencia de los libros


Se había tumbado en la cama y en silencio interpretaba en su imaginación escenas en las que el chico la amaba, representando todos y cada uno de los momentos de su cortejo con exhaustivo detalle hasta que sus deseos habían penetrado en sus sueños y había deseado quedarse en la cama por las mañanas para hacerlos durar.

Cerró los ojos y recordó cada momento con intensidad que bien podría haber estado viéndolo y tocándolo otra vez. Le acarició el rostro, las líneas de expresión que se extendían desde los ojos hacia las sienes y las que la alegría había grabado en sus mejillas con cada sonrisa y cada carcajada. Luego rememoró las que la melancolía había esculpido en su piel y las besó ligeramente en su intento por dormir, así como despertarse a su lado.

Había pasado aquellas noches junto a la ventana sumida en una nube de nostalgia y romanticismo. Nadie se había fijado en su mirada porque siempre andaba distraída porque se perdió por infringir la ley que le prohibía contemplar su propia figura. Se perdió en el espejo de los ojos del chico como se perdió al contemplarse a sí misma en las aguas claras de un estanque.

Todo tan rápido. Luego la noche otra vez, y lo peor es que se dio cuenta, sin que pudiera, por su parte, hacer otra cosa que sentirlo. La ausencia hace que el corazón añore más al ser querido.