miércoles, 4 de enero de 2012

Palabras que intentan decir nada

He pensado cambiar el mundo a tu lado para crearlo a nuestra manera. Pero me cogiste de la mano y luchaste contra lo irracional y el tiempo, el cariño y el Amor. Me llevaste donde la luna me sonreía y donde cada beso era una lágrima. Donde tus caricias son fuego y donde tus abrazos me llevan como el agua.

He pensado decirte lo que me importas. Lo que experimento en tus hombros empapados en sudor creando una agradable sensación de frescor. No logro explicarlo, pero durante el momento, veo tus ojos en busca de la descarga de mis sentimientos.

He pensado que cada época que vivo recluida en despreciados días gritaría a los cuatro vientos mi falsa solitud. Cada palabra que gritara y cada lágrima derramada serian de felicidad, cálidas y hermosas, mientras a mi alrededor se encuentra la sensación de tu mirada en cuya compañía me siento querida.

He pensado que no me perderás porque mis lágrimas y tus besos están dentro de mi historia favorita.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Documental personificado

" Se abre el telón,
se ven cocodrilos.
Se cierra el telón.
Se abre el telón,
ahora toman el té y conspiran. "


Los dientes de los cocodrilos, tan blancos y perfectamente afilados, cuando muerden dejan la mayor herida de todas. Es feo dar la espalda. Son muy elegantes, pero es mejor darles la espalda aunque no sea la mejor manera. No hay que temer a los dientes bonitos y brillantes, se deben mirar por encima. Nos engañan.
Esa piel tan exótica con ese color tan espectacular, no es lo que parece. Parecen buenos solo por la apariencia. La cuestión es acercarse y verás. ¡Sorpresa! Te devoran toda la realidad.
¿Acaso debes estar viviendo un mundo paralelo donde todo es lo que no es? Lo han hecho así, lo han forzado así.
No merecemos que nos engañen.
Y si hay cocodrilos en alguna vida, tan inteligentes para lo que quieren, quiero que devoren bien.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La ausencia de la luna y la presencia de los libros


Se había tumbado en la cama y en silencio interpretaba en su imaginación escenas en las que el chico la amaba, representando todos y cada uno de los momentos de su cortejo con exhaustivo detalle hasta que sus deseos habían penetrado en sus sueños y había deseado quedarse en la cama por las mañanas para hacerlos durar.

Cerró los ojos y recordó cada momento con intensidad que bien podría haber estado viéndolo y tocándolo otra vez. Le acarició el rostro, las líneas de expresión que se extendían desde los ojos hacia las sienes y las que la alegría había grabado en sus mejillas con cada sonrisa y cada carcajada. Luego rememoró las que la melancolía había esculpido en su piel y las besó ligeramente en su intento por dormir, así como despertarse a su lado.

Había pasado aquellas noches junto a la ventana sumida en una nube de nostalgia y romanticismo. Nadie se había fijado en su mirada porque siempre andaba distraída porque se perdió por infringir la ley que le prohibía contemplar su propia figura. Se perdió en el espejo de los ojos del chico como se perdió al contemplarse a sí misma en las aguas claras de un estanque.

Todo tan rápido. Luego la noche otra vez, y lo peor es que se dio cuenta, sin que pudiera, por su parte, hacer otra cosa que sentirlo. La ausencia hace que el corazón añore más al ser querido.



martes, 15 de noviembre de 2011

Uomo Schermo


¿Dónde está mi poeta, mi autor subjetivo
              que me haga soñar un rato?

¿Cuándo aparecerá aquel que me recite
               el porqué no le gusto?

¿Quién será mi senhal y inspiración 
               en mis obras?

¿Qué haría yo, que harían mis escritos
              sin mi uomo schermo?

¿Cómo sabré si es él o otro,
             el que forme parte en mis noches de lluvia?

¿Por qué no viene,
            por qué no lo encuentro?

¿Por qué lo busco, si cuando parece que lo he encontrado
           su mirada se clava en mi, sus labios me dominan y sus manos me guían? 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cuéntame un cuento de aquello que por fin sentiste


Mientras se alejaba después de darle su último beso, comprendí porque lo hacía. Nadie le había querido tanto y nadie había hecho tanto sacrificio por ella.
Las tonterías rondaban por su cabeza hasta estancarse completamente en no continuar. Durante un tiempo fue inofensiva pero llegó a la conclusión que nadie le tiene que hacer daño. Se sintió orgullosa.
Así que, empezó a desconfiar cosa que le llevó a la confianza. No puso nada fácil las cosas para continuar juntos. Hacía exámenes donde el tiempo era el tema.
Al final de tanto dolor, aparecieron las mariposas que salieron de sus capullos. Y se sintió como ella quería: una reina en su reinado con tierras dadas por el rey.
Pero resulta que era el último beso antes de volver a verle cuando la viniera a buscar en su carruaje y llevarla a los aposentos.

lunes, 24 de octubre de 2011

El gris como exageración de la desintoxicación del rosa

Pensando estuve en lo que, por desgracia, vi. Tenía mucha expectación y mucho que seguir. Tenía poca lógica y poca coherencia, eso sí, mucha creatividad.

Miles de caras de silicona, extensiones, taconazos, músculos, cuerpos ceñidos, maquillaje como protección y gafas de pasta. Por supuesto, preguntas y papeles que confirman los hechos. Entre personas que al principio son amigos, después son enemigos y acaban como conocidos pero diciendo “Adiós guapa”. Después cotillean o mantienen secretos, al menos intentarlo. Y, empiezan y acabar las frases con “preciosa” y “guapa”. Donde la conversación se basa en gritos y en escuchar poco, por no decir casi nada. Se pasan callando al otro y pidiendo respeto. Pero con algo de movimiento, como levantándose o moviendo las manos.

Tardes perdidas ante un caja que evita que coja mi libro. Mis ojos rojos de cansancio no se apartan de los rumores y mis oídos no hacen más que sentir palabras.

En este momento, echo de menos el diálogo, el intercambio de información, el habla. Igual me han engañado y ahora no paro de ver la televisión. Me quedo sin inspiración.

Necesito una dosis de noticias rosas.

Il

Je devais être une reine. Il m'a fait sentir, et aussi, Il m'a donné terrains.