Même les sourires des gens devenaient superficiels,
même leurs façons d'agir.
Plus rien n'était profond, sincère, vrai.
On savait que notre bonheur allait être éphémère.
Pourtant l'Amour était encore là.
La peur au ventre, nous continuions d'avancer,
essayant de freiner le temps qui courait si vite.
Essayant de profiter de chaque instant
comme s'ils allaient être les derniers.
viernes, 19 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
FOLIE III

Piensa en mi. Piensa en un lugar donde esté yo. Piensa en una situación que lo favorezca. Piensa que de un modo u otro, yo estaré contigo en cada lugar, en cada situación, en cada palabra escrita, y que cuando lo lea, me tendrás en cada letra de vuelta.
jueves, 4 de marzo de 2010
FOLIE II
Ell la mirava com la més fabulosa, ella sentia alguna cosa estranya, algú la observava. Es gira i el veu. Comença a caminar, sent ella la intèrpret. Ell continuava mirant-la i ella sentia que aquell dia canviaria, que no era un dia qualsevol.
No estaven pendents del seu voltant, estaven ells dos sols enmig, no de la classe, sinó d’un món creat per ells.
En un moment, entre mirada i mirada, ell aixeca el cap de la llibreta deixant el boli a un costat per trobar la pupila d’ella. I si, ambdues pupiles es reflexen a ambdós ulls.
Al sortir de classe, entre la multitud, podia semblar impossible trobar algú, però les mirades es van creuar, es van trobar. Ell es va fer el fort, però no sabia fer-ho, els sentiments estaven per damunt de tot. Ella actuava indiferent, però tampoc sabia com fer-ho, aquella mirada d’ulls negres la va sorprendre.
Tots dos sabien que aquell dia canviaria d’un moment a un altre. Ella, tímida, s’apropa a ell i li diu hola, ell fa el mateix. Ella mira al terra, quan observa un retrat d’ella mirant a la lluna en un cel sense estrelles. Era un dibuix creat per ell que tenia a una llibreta sota el braç. Se’l queda mirant. “A vegades una mirada reflexa la teva personalitat” diu ell. Ella sorpresa per les seves paraules i el dibuix, li salten llàgrimes sense voler.
“Tampoc m’esperava que t’anés a abraçar” diu ella.
I s’abracen, descobrint la timidesa de cadascú.
No estaven pendents del seu voltant, estaven ells dos sols enmig, no de la classe, sinó d’un món creat per ells.
En un moment, entre mirada i mirada, ell aixeca el cap de la llibreta deixant el boli a un costat per trobar la pupila d’ella. I si, ambdues pupiles es reflexen a ambdós ulls.
Al sortir de classe, entre la multitud, podia semblar impossible trobar algú, però les mirades es van creuar, es van trobar. Ell es va fer el fort, però no sabia fer-ho, els sentiments estaven per damunt de tot. Ella actuava indiferent, però tampoc sabia com fer-ho, aquella mirada d’ulls negres la va sorprendre.
Tots dos sabien que aquell dia canviaria d’un moment a un altre. Ella, tímida, s’apropa a ell i li diu hola, ell fa el mateix. Ella mira al terra, quan observa un retrat d’ella mirant a la lluna en un cel sense estrelles. Era un dibuix creat per ell que tenia a una llibreta sota el braç. Se’l queda mirant. “A vegades una mirada reflexa la teva personalitat” diu ell. Ella sorpresa per les seves paraules i el dibuix, li salten llàgrimes sense voler.
“Tampoc m’esperava que t’anés a abraçar” diu ella.
I s’abracen, descobrint la timidesa de cadascú.
jueves, 18 de febrero de 2010
Regards for my little thing.
Se consumía el cigarrillo sostenido por mi mano izquierda. Con la otra mano jugueteaba con la botella de cerveza que me estaba bebiendo. Me apoyaba en la mesa y escuchaba tus palabras. Tan solo un rato pensé que no era la primera, esto ya había ocurrido. Como aquellas golosinas de fresa que te recuerdan el sabor de otra golosina y te hacen sentir especial. Esto ya había ocurrido. O quizá no. Otra vez delante de esa puerta, una lucha de la que no podré escapar. Los dos sabemos que es horrible, así que me pido otra cerveza mientras el cigarrillo se consume. Me encanta explicarte cosas, eso de que me entiendas me gusta y si te molesta, me gusta como disimulas porque nosé cómo, me dices la solución. Empatía. Sentir. Escuchar. Entender. No recuerdo ningun enfado o discusión, ni delante de esta puerta ni dentro. Somos muy de esa manera. Solitud. Música. Conversaciones.
El capricho de los recuerdos.
El capricho de los recuerdos.
martes, 19 de enero de 2010
18.1
A veces, quisiera darle la espalda al mundo. Esconder mi rostro, apagar mi sonrisa. Diluir mi vida.
A veces, quisiera ser un pájaro y volar entre los árboles.
A veces, quisiera escapar, estallar, no existir y sobre todo no hacerle falta a nadie.
A veces, quisiera no ser más que un perfume que viaja en la inmensidad atmosférica.
A veces, quisiera encontrar un rincón lo suficientemente pequeño y oscuro para ocultar mi humanidad de la des humanidad que a ratos me rodea.
A veces, quisiera vaciar mi mente y dejarla descansando.
A veces, quisiera haber nacido planta para no enterarme ni opinar.
A veces, quisiera no sentirme única ni incorregible, sino útil.
A veces quisiera no saber más lo que sucede en este mundo ni sus alrededores y dejar de pensar que todo esta invertido.
A veces, quisiera ser un pájaro y volar entre los árboles.
A veces, quisiera escapar, estallar, no existir y sobre todo no hacerle falta a nadie.
A veces, quisiera no ser más que un perfume que viaja en la inmensidad atmosférica.
A veces, quisiera encontrar un rincón lo suficientemente pequeño y oscuro para ocultar mi humanidad de la des humanidad que a ratos me rodea.
A veces, quisiera vaciar mi mente y dejarla descansando.
A veces, quisiera haber nacido planta para no enterarme ni opinar.
A veces, quisiera no sentirme única ni incorregible, sino útil.
A veces quisiera no saber más lo que sucede en este mundo ni sus alrededores y dejar de pensar que todo esta invertido.
18.0
La distancia hizo que te dejara de querer, que perdiera lo poco o mucho aprecio qe te tenia.
El tiempo se convertió en el peor invento, porque no podia estar contigo.
Y que todo tuviera poco sentido.
El tiempo se convertió en el peor invento, porque no podia estar contigo.
Y que todo tuviera poco sentido.
Passion for my little thing.
La pregunta la tomó por sorpresa, no era una pregunta que se pudiese hacer así sín más. Tenía ganas de colga el tléfono, pero una necesidad imperiosa de ser sincera la obligaba a permanecer en línea.
Él esperó pacientemente al otro lado, escuchando el silencio que ella producía hasta que se decidió al fin a susurrar un "si".
El silencio la llevó de la mano.
“¿Me deseas? Esto es lo único que nos debe importar esta noche. Deseo perderme en tus ojos, y apenas notar cuando tu boca se hace presa de mis labios. Deseo perderme en tus ojos, misteriosos y profundos, y apenas notar como te acercas hasta mi.
Tu aliento, fogoso me atrae. Tu olor, a madera y a tabaco, a perfume y a deseo, se instala en mí. Tus dedos, se entrelazan con los míos, tu lengua se entrelaza con la mía, y de ahí al cuello hay un paso, y de tus manos a tus caderas, otro.
Te cojo, me coges y quedamos separados por nuestra ropa, que ya molesta. Te deseo, me deseas. La camiseta se te desliza por el pecho, mi vestido cae y resbala por mi cuerpo, y tu anhelada boca marca el camino, desde el cuello hasta los tobillos. Besas cada centímetro, besas mis pechos, mi vientre, mis muslos… Vas cayendo de rodillas frente a mí, y yo te acaricio el cabello."
Te acompaño en tu viaje.
En donde nunca llegará la realidad que nos envuelve.
Rompe el silencio.
Despacio, sin prisa.
Él iba a ser de ella, ella iba a ser para él, y con eso, era más que suficiente.
Con esto, se cumplía la promesa silenciosa, se cerraba el pacto sin compromiso, aunque se saludasen con dos besos cuando se encontrasen, aunque fingiesen la más absoluta indiferencia o la más férrea de las amistades.
Cuidó, conservó y escondió el texto en una carpeta protegida en su portátil, y decidió que aquella noche era la primera de muchas otras, y que no había más tiempo que perder.
Él esperó pacientemente al otro lado, escuchando el silencio que ella producía hasta que se decidió al fin a susurrar un "si".
El silencio la llevó de la mano.
“¿Me deseas? Esto es lo único que nos debe importar esta noche. Deseo perderme en tus ojos, y apenas notar cuando tu boca se hace presa de mis labios. Deseo perderme en tus ojos, misteriosos y profundos, y apenas notar como te acercas hasta mi.
Tu aliento, fogoso me atrae. Tu olor, a madera y a tabaco, a perfume y a deseo, se instala en mí. Tus dedos, se entrelazan con los míos, tu lengua se entrelaza con la mía, y de ahí al cuello hay un paso, y de tus manos a tus caderas, otro.
Te cojo, me coges y quedamos separados por nuestra ropa, que ya molesta. Te deseo, me deseas. La camiseta se te desliza por el pecho, mi vestido cae y resbala por mi cuerpo, y tu anhelada boca marca el camino, desde el cuello hasta los tobillos. Besas cada centímetro, besas mis pechos, mi vientre, mis muslos… Vas cayendo de rodillas frente a mí, y yo te acaricio el cabello."
Te acompaño en tu viaje.
En donde nunca llegará la realidad que nos envuelve.
Rompe el silencio.
Despacio, sin prisa.
Él iba a ser de ella, ella iba a ser para él, y con eso, era más que suficiente.
Con esto, se cumplía la promesa silenciosa, se cerraba el pacto sin compromiso, aunque se saludasen con dos besos cuando se encontrasen, aunque fingiesen la más absoluta indiferencia o la más férrea de las amistades.
Cuidó, conservó y escondió el texto en una carpeta protegida en su portátil, y decidió que aquella noche era la primera de muchas otras, y que no había más tiempo que perder.
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