martes, 15 de noviembre de 2011

Uomo Schermo


¿Dónde está mi poeta, mi autor subjetivo
              que me haga soñar un rato?

¿Cuándo aparecerá aquel que me recite
               el porqué no le gusto?

¿Quién será mi senhal y inspiración 
               en mis obras?

¿Qué haría yo, que harían mis escritos
              sin mi uomo schermo?

¿Cómo sabré si es él o otro,
             el que forme parte en mis noches de lluvia?

¿Por qué no viene,
            por qué no lo encuentro?

¿Por qué lo busco, si cuando parece que lo he encontrado
           su mirada se clava en mi, sus labios me dominan y sus manos me guían? 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cuéntame un cuento de aquello que por fin sentiste


Mientras se alejaba después de darle su último beso, comprendí porque lo hacía. Nadie le había querido tanto y nadie había hecho tanto sacrificio por ella.
Las tonterías rondaban por su cabeza hasta estancarse completamente en no continuar. Durante un tiempo fue inofensiva pero llegó a la conclusión que nadie le tiene que hacer daño. Se sintió orgullosa.
Así que, empezó a desconfiar cosa que le llevó a la confianza. No puso nada fácil las cosas para continuar juntos. Hacía exámenes donde el tiempo era el tema.
Al final de tanto dolor, aparecieron las mariposas que salieron de sus capullos. Y se sintió como ella quería: una reina en su reinado con tierras dadas por el rey.
Pero resulta que era el último beso antes de volver a verle cuando la viniera a buscar en su carruaje y llevarla a los aposentos.

lunes, 24 de octubre de 2011

El gris como exageración de la desintoxicación del rosa

Pensando estuve en lo que, por desgracia, vi. Tenía mucha expectación y mucho que seguir. Tenía poca lógica y poca coherencia, eso sí, mucha creatividad.

Miles de caras de silicona, extensiones, taconazos, músculos, cuerpos ceñidos, maquillaje como protección y gafas de pasta. Por supuesto, preguntas y papeles que confirman los hechos. Entre personas que al principio son amigos, después son enemigos y acaban como conocidos pero diciendo “Adiós guapa”. Después cotillean o mantienen secretos, al menos intentarlo. Y, empiezan y acabar las frases con “preciosa” y “guapa”. Donde la conversación se basa en gritos y en escuchar poco, por no decir casi nada. Se pasan callando al otro y pidiendo respeto. Pero con algo de movimiento, como levantándose o moviendo las manos.

Tardes perdidas ante un caja que evita que coja mi libro. Mis ojos rojos de cansancio no se apartan de los rumores y mis oídos no hacen más que sentir palabras.

En este momento, echo de menos el diálogo, el intercambio de información, el habla. Igual me han engañado y ahora no paro de ver la televisión. Me quedo sin inspiración.

Necesito una dosis de noticias rosas.

Il

Je devais être une reine. Il m'a fait sentir, et aussi, Il m'a donné terrains.

martes, 20 de septiembre de 2011

Dolor al olor

Ojalá supiera la fecha y ojalá no lo hubiera olido. El dolor del olor, volver a sentir la madera seca y añeja, a la juventud. Como se clava en mi cuerpo. Olor al cansancio de no querer probar sábanas nuevas.

Dolor de volver a verle. Olor es en lo que me baso.

Dolor de perderte. Olor de recordarte.

A ti, a cuando te toco el pelo, a cuando te acaricio la espalda y siento que estoy respirando tu piel. Olor a sexo con amor y olor a la ternura de después.

domingo, 4 de septiembre de 2011

A mis niñas

Porque haga lo que haga no es suficiente. Necesita ser más auto-exigente y superarse, no para. Sigue siendo responsable y trabajadora, pero no disfruta de la vida.

Los padres, las amigas y los amigos, quieran o no la han influenciado mucho. Pequeños comentarios indefensos se meten en su conciencia, la conocen y se hacen íntimos.

- Deberías caminar como ella y deberías perder unos quilitos.
- No creo, nose, nose. Tal vez sí. Sí, lo haré. Me sentiré mejor y podré integrarme mejor.
- Eso debes. Y debes buscar un chico o se te pasará el arroz.
- Pero madura, no la escuches, de eso se trata. El no dejar que te influyan, forma parte del proceso de maduración. Descartar lo externo y aceptar tu identidad.

Pues a perder el miedo a la soledad y al fracaso social. Los muros para la ciudad y los castillos. No para su persona, ella puede.Lo único que conseguirá es que se proponga más deberes y retos para acontentar a los otros. ¡No caigas de esta manera!


- Deberías estudiar las misma carrera que tu hermano.

Que la idea preconcebida de otros no sea tu idea. El futuro es tuyo, proponte lo que quieras, sigue tu vocación.

- Deberías comprarte esos pantalones, esos que lleva puesto.

Seguir el prototipo de “la abeja reina” del grupo, algo poco adulto. Sigue al anuncio de coca-cola: para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos. Usa esos tejanos con la camiseta roja, te comía hasta yo.

- Deberías perder unos quilitos, estarías más guapa.

Las dietas estan para mejorar el aspecto físico y cuidarse (irónicamente, ojo con el orden de las mejorías). Las modelos…las modelos creo que estan para hacernos daño y producen represión en la persona. “Como me gustaría que esos pantalones me quedaran así” o “Qué tetas.”

- Deberías darle un beso y aprovecha a hacer el rol de niña buena en la casa.

La camiseta de futbol para ir por casa, despeinarse, no lavar los platos y seguirá siendo la sexi de cuando se despierta. Una noche inesperada la tiene seguro, ya que no se ha ido con ella porque sí.

- Yo espero ser mucho más, soy ambiciosa. Pero no quiero quedarme sola, por eso salgo mucho a conocer gente. Tal vez el pasado, tal vez el presente. Necesito la aprobación de los demás, que se rían con mis bromas, que me escuchen, que me miren al caminar.

Y dale, como le gusta la lucha interna. Creo que está voz nos sigue a todas. Es momento de que esta vocecilla interior hable con “la Sole”.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Las diosas también rezan


Tan solo levantarse, unas rezan unas oraciones para que el día les sea más leve y duradero. Se sienten escuchadas. Agradecen haberse levantado y dan gracias por haber tenido un día como el anterior.
Se agradece lo que se tenga que agradecer. Y sin rezar? Una simple sonrisa y un gesto solidario, hacen de mí una diosa, de tí y de todas. Una diosa que no acostumbra a decir la palabra gracias.
Otras, en cambio, cruzan los dedos para tener al lado a un chico atractivo y intimar con él. Aliviar tensiones y empezar un día no tan borroso. Aquí la diosa estira la cabeza hacia atrás, abriendo la boca con los ojos entrecerrados, y es el suspiro el que da los buenos días.